La Iglesia concede una indulgencia plenaria especial a los enfermos por el coronavirus, así como a los profesionales de la salud, familiares y todos aquellos que se involucren en la lucha contra la epidemia. Así lo estableció la Penitenciaría Apostólica por medio de un decreto firmado por el cardenal Mauro Piacenza y autorizado por el papa Francisco.

En el decreto se establece que se concede la indulgencia plenaria a los fieles enfermos de coronavirus, sujetos a cuarentena por orden de la autoridad sanitaria en los hospitales o en sus propias casas. Para que se conceda la indulgencia los beneficiarios deben unirse espiritualmente en oración, con espíritu desprendido, a través de los medios de comunicación a la celebración de la santa misa, al rezo del santo rosario, a la práctica piadosa del viacrucis u otras formas de devoción. “O si al menos rezan el Credo, el Padrenuestro y una piadosa invocación a la Santísima Virgen María”, señala el decreto.

Además, deben ofrecer esta prueba con espíritu de fe en Dios y de caridad hacia los hermanos, con la voluntad de cumplir las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), apenas les sea posible. También se concede la indulgencia especial a “los agentes sanitarios, los familiares y todos aquellos que, siguiendo el ejemplo del Buen Samaritano, exponiéndose al riesgo de contagio, cuidan de los enfermos de coronavirus”.

Visitas y adoración

“Esta Penitenciaría Apostólica, además, concede de buen grado, en las mismas condiciones, la indulgencia plenaria con ocasión de la epidemia, también a aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santísimo, la adoración eucarística, la lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, rezo del rosario, viacrucis, o la coronilla de la Divina Misericordia para rogar por todos”, destaca el texto.